jueves, 18 de febrero de 2016

Pollitos vivos triturados salvajemente

En el anterior post, me dejé muchas injusticias por nombrar en el tintero, como por ejemplo, las fábricas cárnicas, que en su gran mayoría, no sólo desde el punto de vista moral, también legal, no cumplen los requisitos mínimos para que no padezcan desde su nacimiento una agonía tras otra hasta su muerte.

Soy de las que comen carne máximo 1 vez por semana, pero por asco, y anda que no esta bueno el bacón!!! Ha sido cuando he googleado en busca de imágenes para añadir al post anterior, cuando me he encontrado con el vídeo que me comentaron, casualmente, el otro día; pollitos vivos manipulados como si de patatas se trataran... Con la boca abierta sigo todavía, incrédula de tales imágenes que se me han quedada grabadas a fuego, pues ahora comprendo a vegetarianos y veganos...

Opinión inspirada by: https://www.youtube.com/watch?v=DUJ6nfghp9Q 
El horror de los pollitos Posdata: Unos días después me he percatado que este link, ¿¿¿ya no corresponde al mismo vídeo???  No me parece cortés :-( Sólo lo mantendré hasta que encuentre el correcto, y porque hace referencia al mismo tema...

Pollitos en las fábricas del horror, recién nacidos, vivos, tratados como si de patatas se trataran.
Foto tomada del video 

Sí, el horror visualizado en apenas unos minutos que dura el vídeo, me está replanteando mi dieta. Aunque, sinceramente, no me imagino el no volver a probar un huevo frito o unas lonchas de jamón o queso... Admito que los embutidos si los tengo incluidos casi a diario. ¡¡¡Qué horror!!! Es una cantidad infama de productos derivados de animales los que llegan a nuestro plato. ¿¿¿Cómo puedo evitarlo??? No puedo, así de simple... Mi opción es convertirme a vegetariana o vegana; lo primero me sería más fácil con un "poc a poc" que decimos en Mallorca, pero lo segundo... ¡¡¡Buuufffff!!!  

Mi mente inquieta, que no cesa en la búsqueda de soluciones cuando se me plantean dudas, comienza a maquinar... A voz de pronto, se me ocurre, aunque probablemente no sea económica para el bolsillo, es informarme de la procedencia de lo que me llevo a la boca. Averiguar en qué lugares puedo encontrar dicha necesidad, la de no ser partícipe de semejantes atrocidades llevadas a cabo. Esto es una iniciativa con causa perdida, lo se desde el principio; somos millones de estómagos hambrientos, y no hay espacio suficiente, hablando de m2 de tierra, para criar a tantos animales que nos puedan satisfacer en nuestra demanda.

Me siento triste, profundamente dolida... Me informaré de los comercios especializados y fidedignos que se encuentren cercanos, es lo que me pide en este instante el corazón, y ya veremos en qué acaba todo esto. ;-)

Atentamente, Isabel Orilla...

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